¿Sedentarismo o falta de propósito?

Quizá vives un día común: tráfico, largas horas frente al escritorio, más tráfico de regreso, un rato frente al televisor… y a dormir para repetir el esquema al día siguiente.

Ya fuiste al médico. Te recomienda hacer ejercicio porque comienzas a presentar problemas cardiovasculares y sobrepeso. Te habla de una vida sedentaria.

No discutes con él. En el fondo, ya sabías que tu vida tenía ese ritmo.

Pero quiero hacerte una pregunta que puede cambiarlo todo:

¿Realmente llevas una vida sedentaria… o simplemente no tienes un propósito que te saque de la cama con ganas de vivir?

La verdad es que sí hay días diferentes, días donde el sedentarismo no encaja.

Piensa en una reunión familiar:

Te levantas temprano, eliges un atuendo distinto, pasas por la barbería o el salón, comentas con tus compañeros lo que harás, compras el pastel que te encargaron, cierras temprano tus labores… y llegas con ánimo. Comes, ríes, bailas. Te diviertes.

Ese día tuviste un propósito, algo simple pero poderoso que activó tu energía y le dio dirección a tu jornada.

Pequeños propósitos, grandes transformaciones

Así de simples deben ser nuestros propósitos diarios.

Porque los pequeños “para qué” son los que sostienen nuestro gran propósito de vida:

Hoy correré media milla para cuidar mi corazón. Hoy tomaré una clase de baile para conocer nuevas personas. Hoy dejaré el ascensor y subiré por las escaleras para sentirme más fuerte.

El despertar del ser comienza aquí

Despertar no es hacer grandes cambios de golpe. Es recordar que cada día cuenta.

Es decidir que ya no queremos vivir con etiquetas como “sedentario”, “agotado” o “desmotivado”.

Es conquistar pequeños propósitos diarios que, uno a uno, eleven nuestra existencia.

¿Y tú, qué pequeño propósito vas a conquistar hoy?

Comparte en los comentarios tu propósito para este día. Tu decisión puede inspirar a otros a salir del piloto automático.



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